
A estas alturas de la película, todo el mundo sabe cómo y cuándo empezó la crisis financiera. Todos lo sabemos. Pero no nos importa demasiado. Es como cuando tienes un virus, lo único que quieres es curarte de una vez. No te importa si proviene de la ensaladilla rusa de un bar o de un gazpacho que llevaba días en tu nevera. Esas cosas no nos interesan. Tampoco el tomar medidas para prevenirlos en el futuro. La vida es así. En el futuro volverás a sufrir esos dichosos virus, no se puede hacer nada por evitarlos.Con el mismo conformismo con el que aceptamos este tipo de dolencias, lo hacemos con el sistema económico que nos ha tocado padecer. No nos planteamos demasiado culpar a los que provocaron la crisis o tomar medidas a largo plazo para...